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Orson Welles cabalga de nuevo en 'Mank' a hombros y a tortas de David Fincher


LA GRAN PELCULA DEL AO

Un guionista es alguien muy capaz de contar su propia historia, una vez asesinado, mientras su cadver flota boca abajo en una piscina de Sunset Boulevard. As nos lo ense Billy Wilder en El crepsculo de los dioses (1950). El cadver de Herman J. Mankiewicz (1897-1953) vuelve a flotar otra vez en la piscina turbia del cine gracias a Mank, de David Fincher, la gran pelcula del ao, que puede verse en un muy reducido nmero de salas de cine y que el prximo viernes estar disponible en Netflix, su productora. Sobre un guion de Jack Fincher, padre del director, Mank cuenta de forma parcial una parte del proceso de creacin del guion de Ciudadano Kane, los tres meses de encierro forzado en un rancho de uno de sus dos guionistas, Mankiewicz –Gary Oldman, en su salsa-, arrojando sombras de sospechas e iniquidad sobre el otro, Orson Welles, que permanece prcticamente en un siniestro off y que fue, como es sabido, el director de esa pelcula, una de las ms decisivas y revolucionarias de todos los tiempos. Felizmente, Mank es mucho ms que una invectiva, ya anticuada, contra Welles y que una reivindicacin, ya establecida, de Mankiewicz. Mank, s, habla del proceso de creacin de una obra genial por parte de un escritor muy dotado, pero, a la vez, calamitoso e irresponsable, que, al tiempo que contribua decisivamente a erigir una obra maestra, se autodestrua por su adiccin irremediable al alcohol, que le llevara a la tumba 13 aos despus, cuando slo tena 55 aos. Junto al retrato amable, comprensivo y compasivo -en algn punto, mitificador- de esta personalidad desquiciada -y que a tanta gente desquici-, Mank cuenta, felizmente y de forma magistral, muchas ms cosas: narra la historia de amor del guionista con su esposa -que se sostuvo gracias a ella, “la pobre” Sara Aaronson– y la historia de amistad plus y tierna complicidad de Herman con la actriz Marion Davies –excelente Amanda Seyfried-, la estable amante del magnate de la prensa William Randolph Hearst -humanizado por la interpretacin y la mirada de Charles Dance-, personajes que slo limitadamente inspiraron los correspondientes a Charles Foster Kane y a su segunda mujer, Susan, en Ciudadano Kane.

EL AMBIENTE DE LOS ESTUDIOS

Con una extraordinaria fotografa en blanco y negro y una atmsfera incomparable -a veces se amontonan demasiado los flash-backs-, Fincher compone tambin un soberbio panorama del proceloso ambiente de trabajo de los grandes estudios de Hollywood, traza un terrible retrato del omnipotente Louis B. Mayer -acorde con lo que se sabe de l- y fija con pocas pinceladas un soberbio perfil del no menos polmico productor Irving Thalberg. Para sealar el republicanismo de extrema derecha y “antirooseveltiano” de un sector de Hollywood -claro precedente de la inminente Caza de Brujas-, Mank muestra -con excesiva extensin?- la figura del escritor izquierdista Upton Sinclair, candidato demcrata en las elecciones a gobernador de California de 1934, derrotado por pocos votos en buena medida por las mentiras y, en todo caso, exageraciones que Mayer y los suyos vertieron sobre l, asunto que conecta con los todava actuales procedimientos trumpianos. Por cierto, de Upton Sinclair se vuelve a editar en estos das su novela Agente presidencial en Hoja de lata. No me voy a extender aqu sobre Mank, grandsima pelcula pese a su visin sesgada del proceso creativo de Ciudadano Kane. El filme de Fincher, amn de por sus calidades, es un suculento manjar para aficionados al cine bien informados. En esa onda, y por afilar el colmillo de los cinfilos de primera lnea, subrayo las ingeniosas y patticas escenas -momentos as destrozaron a Scott Fitzgerald, Chandler o Hammett en Hollywood-, protagonizadas brevemente y en pandilla por guionistas y escritores como Ben Hecht, Charles Lederer, Sid J. Perelman, George S. Kaufman o Charles MacCarthur. Ellos s resumen, apretadamente, el decisivo y vapuleado papel de los guionistas en el Hollywood clsico y, en especial, en el campo de la comedia. El portentoso desfile de genios (difciles) se completa con tambin breves apariciones del productor David O’Selznick y del director Joseph Leo Mankiewicz, sufrido hermano de Herman. No me viene a la cabeza ahora ninguna otra pelcula de ficcin por la que desfile semejante cortejo de talentos de Hollywood. Puede parecer anecdtico -y quiz lo sea-, pero sin duda esas presencias contribuyen al festn para cinfilos -y para amantes del cine sobre la autodestruccin simptica- que es Mank. Y conste que no le tengo ninguna mana a Herman J. Mankiewicz, talento ms que probado como periodista, escritor y crtico (en The New York Times, The New Yorker etctera) y tambin como productor y guionista de George Cukor o libretista de algunas pelculas de los Marx. Sin embargo, y fuera de toda perspectiva moralista, su vida y su trabajo se convirtieron en un calvario para s mismo, para los suyos y para sus colegas y empleadores. Lase, por ejemplo, todo lo que le hizo pasar a su coguionista Richard Maibaum, muy poco despus, durante la escritura de El orgullo de los Yanquis (Sam Wood, 1942), para, al final, robarle los crditos! Maibaum se lo cuenta con desesperacin y sin rencor a Pat McGilligan en el primero de los dos volmenes de entrevistas Backstory (Plot), el mejor libro, a mi juicio, sobre el trabajo de los guionistas durante el Hollywood dorado.

CMO SE HIZO CIUDADANO KANE

Y todo lo que sucedi antes, durante y despus del rodaje de Ciudadano Kane, lo cont al detalle Robert L. Carringer en Cmo se hizo Ciudadano Kane, libro editado en Espaa por Ultramar y disponible ahora mismo travs de Iberlibro. Muy recomendable. Carringer, con su tenaz y minuciosa investigacin, desminti con pruebas la sesgada e insidiosa versin que la crtica de cine de “he New Yorker, Pauline Kael, dio en su indocumentado ensayo Raising Kane (1971), que es la que siguen y dramatizan Fincher padre y Fincher hijo en Mank. Por supuesto que Welles y Mankiewicz trabajaron juntos en el inicio del proyecto, que despus Welles le dio a Mankiewicz 300 pginas de notas, ideas y escenas y lo recluy en Victorville para que hiciera una versin por la que no habra de figurar en los crditos -se era el pacto y el contrato- y que, por supuesto, despus Welles escribi en solitario varias versiones ms -un mnimo de cinco- e hizo, tambin durante el rodaje, gran cantidad de cambios. Por la pataleta de Mankiewicz y la traicin de un importante amigo de Welles –John Houseman, quien encierra y controla al guionista en la pelcula-, se arm la gorda. El tema interes tanto que tambin Peter Bogdanovich terci en favor de su amigo Orson, y se film mucho despus una pelcula de ficcin sobre el proceso, RKO 281 (1999), de Benjamin Ross, y se rod el documental La batalla por Citizen Kane (1996), filmes ambos estrenados en Espaa. Y mucho ms. El caso es -resumo- que Welles dio a Mankiewicz el crdito que reclamaba y coloc su nombre -corrigiendo personalmente una prueba que le pasaron- por delante del suyo en los crditos. Tambin reconoci pblicamente sus aportaciones y no habl nunca todo lo mal que poda haber hablado de l, aunque puso legtimamente objeciones a alguna de sus aportaciones. Ciudadano Kane gan solamente -entre nueve nominaciones- el Oscar al Mejor Guion y, como se dice en Mank, ni Welles ni Mankiewicz, en plena bronca, acudieron a recibirlo. Eso alent durante aos la ocenica controversia.

LAS IMGENES DE GREGG TOLAND

Pero, sin restar un pice de mrito al guion que escribieron Welles y Mankiewicz, creo que Hollywood lo premi porque era lo ms digerible de esa pelcula rupturista e inusitada para la poca que fue Ciudadano Kane. Anteayer mismo volv a verla en Movistar y pude comprobar un detalle que haba olvidado. Welles hizo en ella algo inaudito: comparti cartn de crditos como director con Gregg Toland, el director de fotografa. Hizo eso para encumbrarlo y as minimizar por venganza a Mankiewicz? Todo puede ser, pero no lo creo, porque hacer lo que hizo significaba tambin restarse mritos como autor. Lo hizo porque era un acto de absoluta justicia, y a eso quera llegar. Cuando vemos Ciudadano Kane mucho nos interesan su personaje, su triste historia y su visin de Estados Unidos, pero lo que queda indefectiblemente en nuestra retina y en nuestra memoria son sus imgenes, sus encuadres, su puesta en escena y su atmsfera. Ya lo sabemos, los techos de los decorados, la profundidad de campo, el desequilibrio de los planos, la iluminacin expresionista, los movimientos de cmara…, todo lo que da personalidad nica a Ciudadano Kane fue cosa del trabajo conjunto de Welles con Toland y de Toland con Welles. Los nombres y la vanidad envenenan la historia de la cultura. Welles, un genio de 24 aos ya en el teatro y en la radio, no tena experiencia en cine cuando firm su contrato con la RKO y, productor l mismo de su pelcula, se rode de los mejores, no slo del talento oscilante de Mankiewicz, al que l mismo haba dado empleo en su Mercury Theatre. Toland fue decisivo, el que ms, pero, puestos a una batalla de almohadas con los nombres, es imposible olvidar al ladino Houseman, supervisor del guion y futura lumbrera de Broadway; al futuro director de fotografa

Russell Metty (Sed de mal); al decorador Perry Ferguson (seis veces nominado al Oscar); a su ayudante y futuro director artstico Hilyard J. Brown (La noche del cazador); al montador y futuro director de cine Robert Wise (West side Story); al ayudante de ste y tambin futuro director de cine Mark Robson (Ms dura ser la cada); al compositor debutante Bernard Herrmann, despus asiduo msico de Alfred Hitchcock…En el cine, trabajo colectivo, un genio como Welles llega a serlo si se sabe rodear de genios y l, adems de contar con el errtico e irregular talento de Herman J. Mankiewicz, se rode de los mejores en los apartados que le interesaban para su clamorosa ruptura con la narrativa tradicional en imgenes, para la asombrosa creacin visual y, en general, sensorial que es Ciudadano Kane, mucho ms que la historia de un audaz y desptico poderoso, de sufriente y solitaria vida, que acaba entrando en barreana y acordndose del trineo de su infancia. Rosebud, Rosebud…Vale!. Pero Ciudadano Kane es mucho ms que esa palabra y que todas las palabras que contiene. Y otra recomendacin: si son cinfilos de primera fila -o de sptima- no dejen de leer Quijote Welles (Frcola), el formidable artefacto literario sobre Welles, su genio incomparable y su amor por Espaa y la cultura espaola que ha escrito Agustn Snchez Vidal. Apasionante!

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